miércoles, 23 de julio de 2014

MENTIRAS SOCIALES ACEPTADAS


No creo que sea algo que tan solo a mi me ocurra; será más bien, algo generalizado en mis colegas médicos, y si me apuras, más en los médicos de familia. ¿Acaso no se os viene a la cabeza algún acontecimiento de vuestra infancia con algo que os cuentan en la consulta?. Alguna peripecia, hazaña o imagen del pasado que es casi calcado con lo que te describen o visualizas en esos momentos. Es curioso, pero algunas circunstancias te lo desencadenan.
Y es que en estos días, y “gracias” a la ausencia de sustitutos(1), los pacientes cambian de su médico de familia habitual y son temporalmente atendidos por el resto del equipo, con lo que tienes la “suerte” de ver otras realidades distintas a las tuyas habituales. Son vivencias distintas...
A raíz de un intento de un paciente de realizar una “mentirijilla banal” con su adicción al alcohol, me ha surgido un acontecimiento que se podría ver a diario en los tabancos y bares.
Desde hace años es algo que ya no veo; en parte por mi gran disminución en salidas y contacto con el ambiente noctámbulo y también por la disminución en este tipo de locales (me refiero a los tabancos).
Antes se atendían sobre todo a mujeres en un lateral del tabanco con una puerta separada (pero interconectada con el resto del local). En ella era por donde se despachaban los vinos a granel tan solo. En el resto de la barra y del local eran copas y bebidas al detalle(2).
El cliente tipo era una señora de mediana edad que acudía con su propia botella. Era generalmente portadora de la clásica media-botella (unos 400 cc de máximo) que solicitaba se la llenaran de “vino fino fresquito para el guiso”. Generalmente incluso a veces llevaba asociada la coletilla de: “...rapidito que tengo la comida puesta...”.
A poco que el lector razone, no es muy lógico solicitar vino a baja temperatura para luego usarlo en la olla. Más bien, su indicación y uso es más para el gaznate que para el acero. Y es que antes había mucho alcoholismo encubierto y mucha cirrosis que daba la cara al exterior en forma de “hepatitis muy mala”.
Ahora, y a poco que uno trasnoche, vemos como los mal llamados “botellódromos” y los bares de copas se llenan de juventud, y se deleitan con grandes cantidades de bebidas alcohólicas de alta graduación a muy bajas temperaturas. Con frecuencia, me ha llamado la atención ver como las reuniones son solo de mujeres y no únicamente por despedidas de soltera.
Y es que parece que ya no hace falta argumentar una mentira socialmente bienvista como antes para consumir alcohol. Ya se hace en público y hasta si se puede con testigos y público, incluso....
 En Jerez de la Frontera, 23 de julio de 2014.

BIBLIOGRAFIA
1.            Matas Aguilera V. Los médicos de Atención Primaria no hacen milagros [Internet].            Red. Médica. 2014 [cited 2014 Jul 23]. Available from: http://www.redaccionmedica.com/opinion/los-medicos-de-atencion-primaria-no-hacen-milagros-6991
2.            Reabre en Jerez el mítico tabanco “La Pandilla” de la calle Valientes | Cosas De Comé [Internet].      [cited 2014 Jul 23]. Available from: http://www.cosasdecome.es/sin-categora/reabre-en-jerez-el-mitico-tabanco-la-pandilla-de-la-calle-valientes/

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