sábado, 3 de marzo de 2018

DEJE PREÑADO A UN PACIENTE EN LA CONSULTA




Suena raro…pero es la pura y compactada realidad. Fue jocosamente así. Todo tiene su explicación, argumentación y razonamiento.
Acudió un paciente como vulgarmente se dice: de urgencias. De entrada, creo que se debería de evitar este término y decir SIN CITA, que es como realmente se debería denominar, pues menospreciamos el valor real de la palabra urgencia. Generalmente, se trata únicamente de prisas que tienen la gente y nula capacidad ni implicaciones personales en valorar lo que no puede esperar de forma lógica. A ello se debe añadir la demora cada vez mayor en las citas, pues más del 20% de las citas no son finalmente utilizadas por los pacientes y el cupo de pacientes que se me adscriben es mayor.
Pues acudió este paciente mío desde hace años de urgencias con prisas y sin mucha explicación razonada a las mismas. Se rodeaba de un gran componente de remordimiento y culpa solicitando los resultados de su analítica de hacía una semana, pues tuvo recientemente un “susto” y desde entonces se vincula muy bien con su diabetes y hace su régimen de vida en condiciones y no como hasta el “susto” hacía. Ya dejó incluso de fumar sus porros y de hacer otras cosas que llevo años insistiendo que no haga…
Revisando otra serie de cuestiones y tras intentar relajarlo y que reflexionara por sus presiones con tantas prisas, comprobé que debía de ir a ser valorado por mis colegas oftalmólogos, por lo que aproveché para hacerles su oportuna solicitud de cita. Con tantas prisas, preguntas intercaladas y peripecias variadas, mi presbicia y coordinación jugó tan mala pasada, que terminé clicando en el ordenador OBSTETRICIA en vez de OFTALMOLOGIA, que en el menú desplegable va inmediatamente superior.
A los minutos de su salida en consulta me vino a buscar una administrativa algo ruborizada al ver el destino final del paciente. Se trataba de un jocoso error y debía de cambiar la especialidad de destino, bien pensaba ella. Le pedí que regresara el paciente a la consulta y le dijera sin tapujos lo que había ocurrido.
De vuelta a la consulta le di mis felicitaciones al paciente por su estado feliz de gestación y nos reímos de lo acontecido, participando la mismo de los malos resultados que las prisas infundadas tienen en nuestro día a día, así como el hecho de nuestra terrible humanidad de la medicina en la que un error puede acontecer con mayor probabilidad cuando se nos presiona.
Todo ello me recuerda a lo que en su día tuve que sufrir con mi derivación indebida a oncología en mi pasado post.
Es que las prisas y las presiones no son buenas compañeras de jornada…

1 comentario:

  1. Como siempre Maky divertida anécdota y total apoyo a tus afirmaciones sobre los PACIENTES sin cita, que no urgentes..
    Abrazos

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